
Cuando escribimos, plasmamos
sentimientos. Tan igual como un artista plástico con su pincel y paleta de
colores, seleccionando cual es la palabra o frase idónea para expresar ese cúmulo
de emociones de nuestros personajes.
En la semana que pasó, me agradó
recibir —por coincidencia el mismo día—, en mis sitios
de Twitter y Facebook, mensajes que me invitaron a sentirme muy bien —por mi
novela El amor del capitán Stanek—.
Llegué a decirme a mí...