
Ayer sábado me encontraba cobrando un cheque. Esperaba pacientemente mi turno, pero descubrí que recibía la mirada furtiva de una joven simpática, vestida apropiadamente de blanco, desde sus zapatillas, pantalones y blusa. Tendría una edad aproximada de treinta años.
Mi mirada y la de ella se cruzaban por momentos. Miré a mi alrededor pensando que su centro de visión quizá sería...