
Como
escritor peruano siento el placer de decirle señor Fernando Vallejo, que los países
no quiebran por el deseo de sus ciudadanos, quiebran por las erróneas decisiones
de sus políticos.
Que usted manifieste: “Yo a España ya no la quiero, y estoy feliz de verla quebrada, en bancarrota”.
Solo me dibuja a un individuo obnubilado por la rabia y el resentimiento hacia algo
o alguien.
Ciertamente desde hace años España exige el formulismo de la
visa...